viernes, 1 de marzo de 2013
boheme.
Suena, Nos sobran los motivos del grandísimo Sabina.
Jack se acaba de largar sin mediar palabra, ha dejado mis cartas encima de la mesa, las ha mirado y ha seguido andando. Supongo que ahora soy pasado para él.
Yo sigo sentada en la misma mesa del rincón de este bar tan bohemio donde pasé mis mejores horas como estudiante de arte.
Las cosas han cambiado tanto... El bar sigue con su adorable aspecto desordenado, como si alguien hubiese soltado las mesas desde el aire sin preocuparse de si había espacio entre ellas o no.
Es un sitio realmente acogedor, pero ahora mismo me parece el más trsite que pueda existir.
Suena el teléfono, le doy la vuelta, no quiero que oiga mi voz temblar, prometí ser una roca, juré que nunca me vería llorar. Y así va a ser.
Rompo en pedazos cada una de las cartas y las dejo sobre la mesa a modo de despedida, siempre he sido muy trágica, sé que volverá. Pero yo ya no estaré.
POR LAS ARRUGAS DE MI VOZ SE FILTRA LA DESOLACIÓN DE SABER QUE ESTOS SON LOS ÚLTIMOS VERSOS QUE TE ESCRIBO, PARA DECIR "CON DIOS" A LOS DOS NOS SOBRAN LOS MOTIVOS.
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