sábado, 4 de agosto de 2012
Gafas de sol, ventana abierta, pelo suelto, carretera.
Ya es de noche en Gran Vía.
Bueno, en Gran Vía y en el resto del país, pero aquí la noche es más bonita, más larga. Madrid nunca duerme.
Es mi última noche aquí antes de partir hacia el sur.
Voy a echar de menos las masas de gente caminando por el centro a todas horas, siempre con prisa.
Artistas que visten raro y peces gordos con sus elegantes maletines.
Pero, sin duda alguna, lo mejor de aquí es la vida nocturna. Creo que ya lo he dicho. Pero fliparíais con las motos aparcadas desordenadamente, con la música saliendo a todo volumen de los coches con el maletero abierto, llenos de gente sentada ahí, con la risa fácil y los chistes malos.
Vuelvo a casa fumando el ultimo cigarrillo del paquete, el que esta del revés y pidiendo el deseo pertinente. Será una tontería pero todo el mundo lo hace.
Llego al apartamento cuando los niños buenos llegan a sus escuelas, reviso que no se me haya olvidado nada de lo que pone en mis listas, cojo las maletas y subo al coche.
Gafas de sol, ventana abierta, pelo suelto, carretera.
Enciendo la radio, suena We are young, de Fun.
Allá vamos. Hasta pronto, Madrid.
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