Hoy mirando con distancia me doy cuenta que eso que llamábamos amor no lo era. Eso lo tenían claro todos, creo que incluso tú pero, yo nunca quise verlo. Era feliz así, entre tus brazos de cuando en cuando, a escondidas, mintiendo a todo el mundo, eligiéndote por encima de cualquier otra cosa, perdonando todo lo que hacías, fuese o no a propósito, aguantando tus malas palabras y tu manera de hacerme daño.
La culpa no fue tuya, para nada, era yo quien seguía ahí, creyendo estar enamorada, era yo quien te llamaba para volver cada vez que me hartaba y te dejaba, era yo quien quiso quedarse atrapada en esa espiral de amor-odio.
Estaba enganchada a ti de una manera de la que jamás pensé estarlo de nada, necesitaba tu olor, tu piel. Todo eso ha terminado, al fin, y, aunque aún me cueste trabajo vivir sin tu voz, ya no dependo de ti.
Ya no me duele lo que dices, o lo que no dices, ya no le cuento a nadie si me encuentro contigo a menudo, ya no dejo que me envuelva la angustia cuando despierto después de haber soñado contigo, eres parte del pasado y eso es todo.
¿Que si sigo enamorada? Tan siquiera sé si alguna vez lo estuve.
No hay comentarios:
Publicar un comentario