miércoles, 4 de abril de 2012

L.N.

Permaneció pensativo, sin hacer bromas.
-Se trata aún del otro, ¿verdad?
Me encogí, resultaba raro que supiera que no debía pronunciar su nombre, así como lo de la música en el coche. Me había calado en muchas cosas que yo no le había dicho jamás.
-No tienes porqué hablar de ello- Me dijo.
Asentí, agradecida.

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