Pues qué quieres que te diga. Yo soy mucho más feliz guiándome por la razón, quizá no sea una felicidad tan plena como cuando te dejas llevar por tus instintos y estás de repente en la parte más alta de la montaña rusa. Él te quiere y tú le quieres pero, ¿quién sabe cuánto pueda durar eso? Es efímero, fugaz y cuando se acaba te ves de nuevo ahogando tus penas en garrafón.
Siendo racional el tipo de felicidad que se consigue es distinta, es una felicidad estable, cómoda, sin miedo de caer o de qué pasará mañana. Sabiendo que vas a envejecer con esa persona, que va estar ahí, para siempre, aunque el amor de tu vida fuese otro.
Ese otro que tuviste que dejar ir porque no te convenía, porque dolía demasiado pensar en el mañana, en la caída.
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