-Dime, ¿crees en el destino?
-Pues claro que creo en el destino, de hecho, sé perfectamente cuál es el mío.
-Ah, si?¿y cuál es?Si puede saberse.
-También sé el tuyo.
-Entonces, cuéntame el tuyo y después el mío.
-No es necesario separarlos, porque es sólo uno, uno común.
-¿Un futuro juntos? Tiene buena pinta, cuéntame.
-Verás, somos tu y yo en una casita pequeña, cerca del mar, y dos niños pequeños, míos, tuyos, de los dos. Ambos están correteando por el salón, ella se llama África y tiene el pelo largo y castaño, u él, el tiene los ojos verdes, y se llama igual que tú.
-....
-¿Qué pasa? ¿No te gusta?
-Por supuesto que me gusta, me encanta.Es perfecto. Es, sencillamente, perfecto.
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