
Es entonces cuando entiendes el sentido de la palabra adicción. Es algo inevitable, que en un principio hacías por gusto y después acabas haciéndolo por necesidad.
Vi mi reflejo en el agua y me di cuanta de lo que estaba haciendo, de que había llegado al borde del precipicio y el más mínimo balanceo me haría caer. Pero ya no importaba. Daba igual lo que hiciese, nada podría salvarme. Todos sabemos como acaban las historias que empiezan así.
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